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Cuenca con los ojos de un niño

Un viaje es siempre una aventura que deja recuerdos imborrables. Para los niños, además, los viajes son una fuente inagotable de emociones y de conocimiento. El interés por descubrir es innato en ellos, como esa sabia mezcla que hacen de fantasía y realidad. Pensando en ellos, os proponemos unas escapadas para que puedan divertirse y gozar de experiencias extraordinarias en lugares que a sus ojos resultarán mágicos.

Museo de las Ciencias, en Cuenca

Allí podrán ver el cielo estrellado, conocer las constelaciones y aprender muchas cosas de forma divertida e interactiva, descubriendo en su recorrido todo el sistema solar. Sintiéndonos como si estuviéramos viajando a través del universo veremos cosas fascinantes del espacio exterior y de los planetas, desde Mercurio hasta Neptuno.

Reserva Natural de El Hosquillo, ¡donde viven osos en plena naturaleza!

En la Serranía Alta de Cuenca, a 45 kilómetros de la capital, se encuentra la Reserva Natural de El Hosquillo. El abundante pinar, surcado por el Río Escabas, conforma un bello paraje donde vive una extensa fauna en plena libertad, como la cabra hispánica, muflones, ciervos, y aves rapaces protegidas, entre ellas, el águila real. Y desde hace cuarenta años, los osos también componen una de sus estampas características. Conocer este espacio natural, así como el resto de la serranía conquense será todo un placer. En el pueblo de Las Majadas se encuentran Los Callejones, unas formaciones cársticas que asemejan estrechas callejuelas, donde los niños disfrutarán jugando; igual que en el paraje más famoso de la zona: la Ciudad Encantada. El viaje en coche se hace realmente corto y pasando la población de Villalba de la Sierra encontramos uno de los mejores miradores de la Serranía, el Ventano del Diablo, desde el que tendremos un punto de vista diferente de este impresionante entorno natural.